Fechas de próximas reuniones
ESTATUS TLALTENANGO
Credencial FCUZIMO


Numero de visitantes:
Diseñado por xpresArte.com

Somos el Club Regional Momax, Bienvenidos a este espacio...

PRÓXIMO EVENTO

Evento Zacatecas Sur / Noviembre 21 (Atolinga - Momax - Tlaltenango), reserva la fecha, te esperamos.

El Viernes 21 de Noviembre en el Centro Cultural Zacatecano ubicado en el 4145 S. Ave. Kedzie Chicago IL.; los fondos recaudados serán utilizados para la adquisición de un transporte escolar de Atolinga y Momax a las escuelas de Nivel Superior en Tlaltenango.

A partir de la 7PM y hasta las 12AM
La Donación es de $15, niños y niñas de 8 años a 12 años $5
Habrá antojitos en venta para cenar y las rifas no pueden faltar...

Para mayores informes, comunícate con el Club Tlaltenango al correo electrónico Club.Tlaltenango@gmail.com

Reseña histórica de nuestro municipio

Momax forma parte de la región denominada Cañón de Tlaltenango, ya que se encuentra ubicado a las márgenes del río que lleva el mismo nombre. No se sabe con certeza la fecha de su fundación, ya que en 1956 se quemó el archivo del municipio. Por datos obtenidos del Archivo General de la Nación se sabe que en 1591, en acciones llevadas a cabo en las llamadas "Capitulaciones de Tlaxcala", suscritas por el virrey don Luis de Velasco, éste ordena llevar 400 indios tlaxcaltecas con sus mujeres e hijos a la recién conquistada zona chichimeca y dice: «para el asiento y conservación de la paz y para que vayan a hacer vecindad con ellos y se hagan pueblos». Y de esas familias trasladadas a la zona, el capitán mestizo Miguel Caldera trasladó 40 a Colotlán, Jalisco en tanto que 7 fueron llevadas a Momax. Ese año, 1592, se dice que fue el repoblamiento de Momax.

El primer dato que se tiene de Momax como municipio libre es extraído del documento oficial que se encuentra en el Archivo General de la Nación fechado el 5 de Febrero de 1837, en donde se menciona una amonestación matrimonial emitida por la Presidencia Municipal de Momax suscrita por el Mariano Torres de quien no se precisa si era el presidente o el secretario dicho ayuntamiento, este documento es dirigido al sacerdote Fray José Porres, teniente de cura en la ayudantía de la Iglesia de Momax.

No se puede narrar datos históricos de este municipio y de la región sin explicar al lector la Guerra del Mixtón. El territorio chichimeca era impenetrable debido al fuerte carácter belicoso del indígena. Para mala suerte de los conquistadores el tipo de guerra que presentaban los indios del norte era diferente a la que habían librado en Europa, e incluso en el proceso de la conquista cortesiana de Anáhuac, los españoles estaban acostumbrados a lidiar guerras con enfrentamientos directos lidereadas por capitanes déspotas o reyes en donde el honor, la expansión territorial o religiosa era el detonante de las mismas.

El tipo de guerra que ahora empezaban a librar estaba cimentada en ataques sorpresa, altamente destructivos y a la vez cruentos, sobre lo anterior, el investigador Philip Wayne Powel dice: «La guerra del norte fue más desastrosa que toda la conquista de Cortés, ya que estos indígenas por su carácter nómada no entendían nada acerca de diplomacia, ni tenían jefes visibles, el guerrero chichimeca era diestro en el combate cuerpo a cuerpo, ingería bebidas espirituosas y drogas que le daban valor en el combate, era osado producto del desprecio que sentía del indio que había adoptado el modo de vida español y al español mismo».

Aún las mujeres tomaban parte en la batalla con las armas de los caídos, un cronista decía: «Tienen tantos ardides que dudo que soldados muy viejos de Italia los tengan tan buenos». La definición que los españoles daban de este indígena estaba plagado de desprecio por su salvajismo, por su arrogancia y negativa a la civilización, se les llamaba hombres bárbaros. En este sentido, si los ataques y la forma de vida de los chichimecas eran repudiados por los españoles, las torturas y los cautiverios chichimecas eran aterradoras para los invasores, a los españoles presos en combate se les hacia bailar atados de pies y manos sobre tizones ardientes, después se les mataba, se les extraía el corazón, se les arrancaba el cuero cabelludo, se les quitaban los tendones y después se les colgaba en los caminos, produciendo grande terror entre los caminantes.

Pero los escrúpulos de los conquistadores españoles no eran nada ortodoxos, ni honestos tampoco, atraían a los indígenas con engaños y después se les esclavizaba o se les mataba. Todo esto aumentó el odio y el desprecio hacia los conquistadores. Otro elemento agudizó la situación, ya de por sí tensa, fue que el 12 de Agosto de 1541 el Cabildo de Guadalajara y el teniente gobernador y capitán general resolvieron reducir a la esclavitud a todo indio alzado mayor de 14 años. Se puso una oficina donde se recibían las quejas y así eran castigados, una vez puesta en práctica esa medida, los indígenas empezaron los preparativos que desencadenaron en la Guerra del Mixtón.

Esa guerra fue abierta, franca, se desató hacia 1542 en la zona geográfica conocida como los cañones del sur de Zacatecas y el norte de Jalisco, es decir el Cañón de Tlaltenango, desde el actual municipio del Teúl hasta Jerez, atravesando la Sierra de Morones que divide naturalmente los dos cañones del lado este, desde Juchipila hasta la antigua región de Mecatabasco, hoy municipio de Tabasco, Zacatecas. La bravura con que peleaban los indios era producto de una mezcla de peyote con aguardiente que extraían de la tuna y el mezquite.

La mencionada guerra fue dura, cruenta y difícil: los caxcanes afilaban ramas de árboles y clavaban por la espalda a los enemigos aún con vida, era a tal extremo su crueldad que se requirió la presencia del mismo virrey de la Nueva España don Antonio de Mendoza, quien llegó a esta región zacatecana en los primeros días del mes de enero de 1542 acompañado por 500 soldados españoles y mas de diez mil soldados tlaxcaltecas. Después de un año de batallas pudieron ganar la Guerra del Mixtón, más que por dotes propios del ejército español fue posible el triunfo porque llevaron a los chichimecas a una guerra de desgaste. La actitud que tomaron los derrotados fue variada, algunos de los caxcanes se incorporaron al ejercito español en calidad de guías y traductores, este sector fue el que abrió la brecha en el avance colonizador de la zona de los cañones, otros se replegaron a las montañas, los zacatecos se mantuvieron en pie de lucha. Esta guerra fue de repudio al invasor, fue una guerra contra la aceptación del cristianismo.

El peñón que se le denomina el Mixtón, palabra que en castellano significa «gato», es un lugar rocoso, pedregoso, con desfiladeros pronunciados, fue ahí donde se concentraron los indígenas que conformaban la Gran Caxcana, provenientes de Nochistlán, Juchipila, Tlaltenango, Momax y Colotlán.

Es interesante mencionar la visión providencialista española de la guerra, que también quedó plasmada en las crónicas de la época respecto al triunfo español del Mixtón que dice: «Estábamos en tanta guerra con los indios que se dicen caxcanes, en el mentado peñón cuando vimos a un soldado que no conocíamos montando un caballo blanco y nos indicó por cual senda habríamos de dar guerra... fuimos por la vereda que nos señaló, el peleaba con tanta bravura y maestranza que perdiéndose en el combate no le volvimos a ver, después le buscamos, pero este soldado desapareció de ahí que creemos que fue el Apóstol Santiago que vino a socorrernos en esta guerra...» Una vez concluidas las hostilidades del la Guerra del Mixtón, en el año de 1542, se inició de una manera natural el asentamiento de españoles.

Al caer la gran Tenochtitlán en manos de Hernán Cortés, algunos de los señores aztecas lograron escapar de la ciudad. Uno de ellos fue Catzin, sobrino de Moctezuma, el cual fue perseguido por gran parte del territorio conquistado; finalmente fue situado en el lugar localizado al noroeste de la población de Momax, refugiándose en la ribera del río. Al ver los aztecas que su jefe Catzín era muerto se atemorizaron y originaron una matanza dentro de las aguas del río que se tiñeron de sangre, de ahí surgió el nombre del río Chichoca, que significa «Río de sangre».

En la época de la colonia, Momax sólo contaba con 188 habitantes de los cuales doce eran españoles y ciento setenta y seis indígenas, generalmente dedicados a la agricultura y en menor grado a la pesca. Había alrededor de treinta viviendas, la mayor parte construidas de barro y techos de paja.

Durante la gesta independentista, los habitantes de Momax se unieron a tlaltenanguenses y teulenses bajo las órdenes del don José María Calvillo, en aquel entonces párroco de Tlaltenango, secundando con heroísmo a don Miguel Hidalgo y Costilla, padre de la patria.

Nuevamente momaxenses, tlaltenanguenses y teulenses se unieron para luchar en contra del imperio francés que pretendía dominar al país. Sus caudillos más destacados fueron los hermanos Sánchez Román y el coronel Herrera.

Durante el conflicto armado que duró de 1927 a 1929 y que implicó sobre todo a los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Zacatecas, propiciado por ciertas reformas constitucionalistas promulgadas por Plutarco Elías Calles, para modificar el culto religioso, el pueblo de Momax y en general toda la población del Cañón de Tlaltenango tuvo una participación importante. Como consecuencia de ello la ciudad estuvo en completo abandono la mayor parte del tiempo que duró la lucha, emigrando sus habitantes a las rancherías y pueblos vecinos, reincorporándose al concluir el conflicto. Hay dos hechos importantes que aún recuerdan los habitantes de Momax: las fuerzas del gobierno habían ordenado a los moradores de las comunidades de El Zapote, La Estancia de la Cruz y lugares aledaños que se marcharan de sus comunidades y como se negaron a obedecer la orden por temor a perder lo poco que tenían en represalia las tropas gobiernistas hicieron prisioneros a todos los hombres que encontraron entre ellos un menor de edad y algunos ya muy mayores y en el lugar llamado El Parián, distante de la población unos cuatro kilómetros fueron formados y uno de cada diez fue ejecutado en total 11 hombres murieron allí el día 16 de agosto de 1928, cada año acude la población a un acto religioso para recordar a los Mártires del Parián, como se les recuerda. Los que murieron, según se dice, no eran cristeros, eran gente pacífica dedicada en esos meses a la agricultura.

También existen en Momax los Mártires del Panteón. Ellos sí eran hombres que luchaban por defender los derechos de Cristo y de su Iglesia. Fueron fusilados por odio a la fe que profesaban, estos fueron Manuel y Rafael Campos, originarios de Momax y Benjamín Díaz, originario de Contreras, Tlaltenango, Zac. De este hombre se dice que anteriormente perteneció a las tropas del gobierno y que cuando los iban a fusilar al reconocerle le dijeron que si renegaba de la fe que defendía le perdonaban la vida y el les contestó: «sólo tengo una palabra y se la he empeñado a Cristo», ahí frente al panteón fueron fusilados.